La ciencia de la piel

Qué saber sobre el peróxido de benzoilo y el ácido salicílico

por Jenn Sinrich
24 de marzo de 2020

A la hora de elegir los mejores ingredientes para combatir el acné, hay dos que se destacan del resto: el peróxido de benzoilo y el ácido salicílico.

Los dos ingredientes, de comprobada eficacia para el cuidado de la piel, ayudan a combatir la bacteria que causa el acné. Aun más: es probable que los encuentres en muchos de los productos del mismo tipo, sobre todo limpiadores, tratamientos para brotes y exfoliantes. Sin embargo, eso no significa que los dos sean iguales.

Aquí te contamos la diferencia entre el peróxido de benzoilo y el ácido salicílico.

¿Qué es el ácido salicílico?

El ácido salicílico se usa desde hace como 2,000 años —aun más que el peróxido de benzoilo— para tratar los brotes en el rostro. Es un beta hidroxiácido que actúa penetrando profundamente en la piel y disolviendo lo que te esté obstruyendo los poros antes de que pueda causar brotes, ya sea exceso de grasa y células muertas o sustancias irritantes del ambiente, como impurezas y partículas generadas por la contaminación del aire.

¿El resultado? Brotes más leves y menos frecuentes, gracias a la eliminación de la bacteria que causa el acné, así como a las propiedades naturalmente exfoliantes del ingrediente. También es antiinflamatorio, por lo que es menos probable que contribuya al enrojecimiento de la piel. El porcentaje de ácido salicílico en productos de venta libre se limita al 2% en el caso de aquellos que deben dejarse aplicados en el rostro y al 3% en el caso de aquellos que es necesario enjuagar, como limpiadores o champú.

¿Qué es el peróxido de benzoilo?

El peróxido de benzoilo, por otro lado, es un ácido orgánico de la familia de los peróxidos que se usa para tratar el acné desde hace más de 60 años. Sus propiedades antimicrobianas disminuyen la presencia de la bacteria causante del acné, conocida como "P. acnes", tanto sobre la piel como dentro de ella, a la vez que alivian la inflamación. Sin embargo, es más probable que este ingrediente provoque irritación en la piel que el ácido salicílico, y es por eso que en productos de venta libre está disponible en diferentes concentraciones, que van de 2.5% a 10%. Cuanto más alta es la concentración en la fórmula, más probabilidades hay de que provoque enrojecimiento o descamación en la piel.

¿En qué se diferencian el ácido salicílico y el peróxido de benzoilo?

La diferencia principal entre el peróxido de benzoilo y el ácido salicílico reside en su modo de acción: el ácido salicílico elimina todo lo que esté escondido en tus poros, mientras que el peróxido de benzoilo en realidad mata directamente a la bacteria que causa el acné. Es muy posible que los dos ingredientes contra el acné sean eficaces en tu piel, pero lo más razonable es que tengas en cuenta tu tipo de piel antes de probar un producto nuevo. 

Cómo usar el ácido salicílico y el peróxido de benzoilo en tu rutina de cuidado de la piel 

En general, los dermatólogos no recomiendan usar estos ingredientes juntos. Combinarlos es una forma rápida de secar tu piel y provocar irritación. En vez de mezclarlos y esperar que todo salga bien, intenta elegir uno que se adecue a las necesidades específicas de tu piel.

Si tienes puntos negros y puntos blancos, el ácido salicílico solo debería ser suficiente para limpiar los poros. Si tu acné tiende a ser inflamatorio, con pápulas y pústulas, elige el peróxido de benzoilo para detener los brotes en su origen.

Si tienes piel sensible, comienza con el ácido salicílico, ya que es menos probable que cause irritación. Si ya estás usando un tratamiento oral o tópico para el acné, es posible que el peróxido de benzoilo sea una opción más efectiva, pero empieza con una concentración menor y ve aumentando gradualmente para ver cuánto puede tolerar tu piel.  Esta precaución es doblemente importante si usas productos con peróxido de benzoilo del tipo que se deja aplicado en la piel.

Si tienes piel seca, igualmente puedes usar uno de los productos o ambos. Sin embargo, puede ser conveniente que estos ingredientes estén presentes en un limpiador, para que no queden en tu piel demasiado tiempo y te la resequen. Además, no olvides aplicarte un humectante junto con los productos para el acné, de modo tal que tu piel preserve su función de barrera y se minimice el riesgo de irritación.

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Jenn Sinrich es escritora independiente, editora y estratega de contenidos, y es apasionada por la belleza y la salud.

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